Neutralidad en la red

foto-algoritmo

“La neutralidad de la red es un principio que garantiza que todos los usuarios de Internet puedan acceder a cualquier servicio sin discriminación, independiente del contenido, la plataforma o el protocolo usado para intercambiar información.”

Esta idea democrática de la comunicación nos ha fascinado desde los orígenes de Internet. Las redes sociales se han convertido en un potente altavoz permitiendo que millones de personas cuenten sus historias, amplificándolas a una audiencia exponencial. En el 2011 pudimos vivir cómo la primavera árabe, gracias a las redes sociales, movilizó todo un pueblo a salir a las calles. Fue sin duda el acontecimiento social más grande hasta la fecha impulsado desde las nuevas plataformas de comunicación. Internet se ha convertido en un canal de comunicación dónde la libertad de expresión, alcanza su máximo exponente. Pero como cualquier otro medio, no está exento de control e intereses políticos y económicos que pueden influir en la amplificación de los mensajes. Wael Ghonim, que participó activamente en la convocatoria a Tahrir Square, comenta: “Hace 5 años pensaba qué si queríamos liberar a la sociedad, todo lo que necesitábamos era Internet, hoy creo que, si queremos liberar a la sociedad, primero tenemos que liberar Internet”

Hemos visto en las elecciones 2016 de EEUU una campaña muy reñida con diferencias muy ajustadas dónde las estrategias de comunicación en las redes sociales han jugado un papel muy importante tanto para el partido Republicano como el Conservador. Finalmente, Donald Trump obtuvo la victoria frente a Hilary Clinton en las elecciones a la Casa Blanca y es muy probable que por una mejor una mejor estrategia de marketing de contenidos.

Sin duda las RRSS se han convertido en una canal de comunicación muy poderoso para políticos, empresas, famosos y grandes acontecimientos. ¿Cómo influyen estos grupos de poder en las redes sociales? ¿Es diferente a la presión que pueden hacer en otros medios?

Cuando hablamos de control de la información, ponemos en debate la neutralidad en la red, al menos desde el punto de vista de cómo viajan las noticias por Internet y cómo se posicionan en las redes sociales. El control de lo que escuchamos y la forma de contar las cosas, siempre han sido parte de las reglas del juego en el mundo de los medios tradicionales (prensa, TV, radio, etc). Ningún medio esconde su línea editorial que busca un posicionamiento ideológico para alcanzar una audiencia fiel. A la gente le gusta leer aquello que va con sus principios, le gusta escuchar lo que quiere oír, todo lo demás tienden a rechazarlo o ignorarlo. Simplemente no les interesa y por más que reciban un mensaje, esté no calará en su consciente. Este es un comportamiento social que nada tiene que ver con la manipulación de la información, sino más bien con la conducta de las personas a la hora de discriminar la información que recibimos y la forma de procesarla. En uno de los mejores artículos “the echo chamber” que he podido leer sobre neutralidad en la red, David Byrne, nos cuenta cómo funciona la cámara de eco o echo chamber. En los medios de comunicación de masas, cómo las RRSS, la información, ideas o creencias son amplificadas por transmisión y repetición, donde las visiones diferentes se censuran o se muestran minoritariamente. ¿Cómo funciona? Un medio de comunicación hace una afirmación con una noticia, a la vez muchas personas, seguidores de ese medio, con pensamientos similares repiten y amplifica la noticia de manera exagerada o distorsionada en su círculo de influencia, hasta que más gente asume esa historia cómo verdadera. Es humano relacionarnos con personas con pensamientos similares a nosotros y tendemos a coger y contar sólo las cosas que nos encaja con nuestra forma de ver la vida. En las redes sociales este efecto es exponencial porque en muchos casos los mismos mensajes que compartimos con nuestra red nos vienen de vuelta, lo que viene a reafirmarnos nuestras creencias y nuestra postura, sin tener en cuenta otras opiniones. Este fenómeno nos genera verdades limitadoras que no nos dejan ver las cosas de una forma alternativa hasta el punto que el resto de opiniones se vuelven invisibles. Esto viene a explicar cómo Donal Trump, a pesar de tantas calumnias que han caído sobre su imagen durante la campaña, han ido a un saco roto para aquellas personas que sólo querían ver desde un punto de vista pasional al candidato. Pero no hace falta irse a EEUU para ver un efecto echo chumber, en España hemos visto cómo un partido cargado de indicios y sentencias de corrupción, ha vuelto a ganar las elecciones. Está claro que sólo vemos lo que queremos ver.

Nada tiene que ver esto con la neutralidad en la red ¿nada? Si combinamos el efecto echo chamber, con los grupos de poder, las redes sociales y los algoritmos en la red que controlan lo que, si vemos y lo que no vemos, el resultado es una coctelera explosiva.

Recientemente Facebook cambió su algoritmo que ordena y prioriza los contenidos que aparecen en el news feed de los usuarios, dando prioridad a las noticias que amigos y familiares recomiendan frente a noticias de grupos editoriales. Durante años Facebook ha realizado grandes esfuerzos y cerrado numerosos acuerdos con grupos editoriales para nutrir la red social de contenido. Los medios además han recibido muchas visitas desde Facebook, lo que promovía un matrimonio perfecto. Con el anuncio del nuevo algoritmo, las noticias procedentes de los medios ya no son destacadas en el news feed de los usuarios a no ser que un usuario de tu red de contactos o tú mismo hayas subido la noticia. Desde el punto de vista de la neutralidad en la red, me parece incluso más adecuado que el modelo anterior, dónde un grupo de personas decidían que noticias eran las más relevantes para los distintos grupos de interés dentro de la red social. En el momento que un grupo de personas decide que es lo que se ve y que es lo que no, frente a otras noticias existe un sesgo de información, o al menos de posicionamiento. Facebook tiene 365 millones de usuarios en el news feed, lo que supone una audiencia muy importante, aún si la localizamos por países. Dejando las teorías conspiratorias para las películas, no es difícil suponer un interés grande por parte de los grupos de poder para influir, dentro de la legalidad, en las audiencias masivas que se mueven en las redes sociales. Son varios los escándalos en EEUU sobre hipotéticas presiones a Facebook para que posicione o desposicione noticias con carácter político para influir en la audiencia y en el voto. No es fácil demostrarlo, pero si es fácil imaginarlo. Sea como fuere, siempre que haya grupos de interés, surgirán poderosos grupos de presión que intentarán obtener un beneficio.  Tendemos a pensar que un algoritmo es menos manipulable que un grupo de personas y esto es un efecto de imagen más que de realidad.

Twitter también ha implementado la algoritmia en el posicionamiento de los twetts destacados. Esto ha provocado un malestar genérico entre los usuarios llegando incluso a ser trendding topic el hashtag #riptwitter nada más aparecer la noticia del cambio de algoritmo. ¿Quién y cómo se controlan ahora los tweets que vemos? ¿Supone esto el fin de la neutralidad en la red? La respuesta es muy relativa y no soy quién para juzgar, ni a personas, ni a algoritmos, empezando porque yo creo en las cosas bien hechas tanto si las hace un algoritmo, cómo si las hace una persona.  ¿Malas prácticas? Puede haberlas y desde luego que un algoritmo se puede manipular para que sólo posicione aquella información que el grupo de poder desee, siempre que se lo permitan, pero lo que no podemos negar es que eso también puede pasar con las personas. Pero sin tener en cuenta estas malas prácticas, ¿es legítimo que un medio, una red social, posicione por interés ciertos contenidos frente a otros? ¿Es legítimo que hagan un uso comercial del algoritmo para posicionar ciertos productos y rentabilizar la empresa? Habrá quien piense que sí, y quién piense que no, pero lo que sí creo justo decir que, si es legítimo para un medio convencional también, lo es para una red social y viceversa.

¿Todo lo que hace un algoritmo es malo? ¿son una amenaza?

Los algoritmos son desarrollos y programas que nos simplifican las cosas, que nos hacen sencillo lo complicado. Personalmente estoy a favor de los beneficios que nos aportan en las redes sociales, frente a los prejuicios, al igual que estoy a favor de las buenas prácticas de las personas y en contra de las malas.

Es nuestra responsabilidad como ciudadanos, como usuarios de Internet, estar informados, utilizar fuentes distintas de información, buscar distintos puntos de vistas, salir de nuestra zona de confort, superar nuestras creencias limitadoras, cuestionar lo incuestionable, no creernos todo lo que nos cuentas, ni pensar que lo sabemos todo. Si queridos lectores, dejemos de mirar lo que hacen los demás, las empresas, los políticos, los medios, las redes sociales y los algoritmos y empecemos a mirarnos a nosotros mismos. No te preguntes que puede Internet hacer por ti, preocúpate por lo que tu puedes hacer por Internet.

 ¿Y tu? ¿Qué puedes hacer para mantener la neutralidad en la red?

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